Los días entonados vibraron ya con el Propósito y replican con el solar (que viviremos el día jueves próximo) y con el cósmico que trasciende la Onda Encantada de la Mano (que viviremos el lunes 17 de mayo).
Esto quiere decir que cuando aspiramos a instancias de mayor sanación, tenemos que tener en cuenta que el que nos sana es nuestro niño interno, y que cuando éste está oculto por los traumas dolorosos, por las estructuras levantadas en función de acomodarnos al entorno, la clave será apelar a romper con esos patrones de conducta a través del humor, del juego, de la creatividad, del contacto con los niños. No por nada Jesús dijo que para entrar al Reino de los Cielos había que ser niño.
El pilar de la visión superior, entendiendo que las cosas y la vida pueden vivirse de formas diferentes, y descubrir que somos más de lo que el encierro nos permite ver, nos traerá como consecuencia la "transformación" que limpiará el cuerpo de dolor permitiéndonos recuperar "nuestra inocencia".
Tian Tu.

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