Los desafíos (siempre lo marcan los tonos 2) los vivimos en el plano físico, concreto de la vida cotidiana. Por eso nuestro cuerpo señala los impactos de las desarmonías desarrollando estados enfermizos.
Siempre el tono rítmico viene en auxilio del dos y hoy es el Humano y su energía de libertad que nos muestra el camino.
Pongámonos en contacto con el ritmo. A través de una canción ensayemos incorporar ritmo, hagamos palmas, pisemos fuerte los acentos con los pies y meditemos en el "libre albedrío" evitando quedarnos en el razonamiento, busquemos más adentro, ahí , en el corazón, y sintamos que es lo que verdaderamente queremos. Muchas desarmonías surgen porque nos quedamos pegados y dependientes de lo que quieren los demás y otras tantas porque no somos capaces de aceptar la voluntad de los otros y pretendemos imponer.
Desde todos los lugares, el humano rítmico nos pide que seamos capaces de ponernos en un lugar de igualdad con los otros, en pleno ejercicio del respeto, aceptando que se compartirá lo que en afinidad sea sano y comprendiendo que de ningun modo la dependencia genera armonía, en realidad sostiene mentiras, que lamentablemente se pagan caro a través de la enfermedad.
Silenciar la mente, disponernos al silencio y en el vacío de pensamientos, escuchar nuestro sentir. Atrevernos a ser coherentes con la ayuda de la fuerza de nuestro espíritu.
Tian Tu.

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