Para vivir en la atemporalidad, es decir, en el intenso "ahora" debemos hacer el pasaje de la mente lógica que razona a la mente intuitiva que percibe. Ahondar en el silencio para empezar a captar la información que no proviene de nuestros pensamientos sino mas bien del contacto con "el cielo", ese todo al que llamamos consciencia universal.
En la medida que podemos reemplazar las estructuras de pensamiento acostumbradas a sobre-interpretar, por la escucha atenta de la voz del Universo que nos habla y significa , iremos re-creando nuestra consciencia individual. Sólo hay que esperar que nos baje el sentido en forma de "certeza".
Y en este estado sublime de atención y percepción , el espíritu nos susurra aquellos conocimientos que servirán a nuestra realización sanadora. Entonces, ¿cómo no confiar en nuestra intuición? Libre del pasado y de sus miedos, libre de experiencias con sabor a fracasos y advertencias, libre de culpas , proyecciones y rencores, con la frescura genuina del "ahora".
Sólo en el "ahora" la varita y el Mago se hacen Uno, alineando la voluntad individual con la divina.
Tian Tu.

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