Implica recordar de dónde venimos y por lo tanto nuestra verdadera identidad.
Por eso la Mano continúa al Enlazador: recordar nuestro origen divino, nuestra memoria ancestral, el reconocimiento de un patrón mayor.
Entre la vida y la muerte nos olvidamos de lo esencial, aqui Muluc- la Luna- nos asiste entre sus aguas para acceder a nuestra presencia interna amplificada. Así , nos convertimos en receptores de la consciencia cósmica, y esta comunicación abre paulatinamente nuestro tercer ojo y "Que tu ojo vea la verdad".
Cuando "recordamos" que somos chispas divinas, que estamos en este mundo haciendo la experiencia de elevar nuestra vivencia emocional a través del ejercicio de la sana libertad; que la muerte es una enfermedad que el Alma a veces vive por no permitirse SER; que nada nos llevamos mas que la satisfacción del logro de ser más verdad, activamos las corrientes de luz que mueven las aguas para que podamos fluir en la aceptación de lo que cada momento trae.
Si estamos en el "ahora" de cada momento no hay desarmonía o desequilibrio que perdure. Porque desde el Cielo, la gota de lluvia nos purifica simplemente porque no estancamos al aprender a fluir. Bebemos de esa agua de la cual ya no tendremos más sed...., en el encuentro con nuestros Maestros que nos guían hacia el despertar de nuestro Sanador Interno.
Tian Tu.

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